CIMACFoto: César Martínez López

Por: Lydia Cacho

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 25/04/2016 Durante más de 15 años he planteado una pregunta a miles de víctimas de violencia… ¿qué es lo más frustrante de interponer una denuncia en tu país? Estas son las respuestas por orden de importancia. Nótese que frente a la pregunta sobre frustración, casi todas las personas responden con la palabra miedo por delante.
 
1. El miedo a que no me crean las autoridades.
2. El miedo a que le avisen a mi agresor (secuestrador, violador, etcétera) y haya venganza.
3. El miedo a que me humillen los peritos o el juez o el Ministerio Público.
4. El miedo a que me quede sin trabajo por tener que ocuparme de investigar mi caso como le pasa a casi toda la gente.
5. La angustia a no tener dinero para pagar buenos abogados que no se vendan.
6. El miedo a que retraumaticen a mi hijo o hija por no saber cómo tratar a niños o niñas víctimas de abuso.
7. El miedo, la frustración anticipada de que le dedique dos o tres años de mi vida al caso, y al final el juez no gire sentencia porque el Ministerio Público y la policía no supieron recabar evidencia.
8. El miedo a que me revictimice más hacer un proceso judicial que el delito en sí mismo.
9. El miedo a que me maltraten, me manoseen, me humillen en la Procuraduría por haber sido violada, violado.
10. El miedo y la angustia a que me castigue la autoridad por haber dicho la verdad.
 
Estoy segura de que las y los lectores coinciden con la mayoría de temores; también sé, porque lo he documentado, que dentro de las fiscalías, juzgados y procuradurías hay personas honestas que intentan romper los vicios estructurales que generan injusticia e impunidad; también viven con miedo y frustración.
 
Entonces ¿quiénes no viven con miedo? Los operadores de la parálisis del sistema. El primero es el presidente Enrique Peña Nieto y los gobernadores del país que se rehúsan a diario a aceptar la división de poderes. Ellos son los saboteadores principales del  Sistema de Justicia Penal Procesal, impulsan las leyes y paralelamente las desactivan.
 
El caso Ayotzinapa es hoy el más simbólico: policías y militares ocultan información; el PRI y PRD protegen a su alcalde y gobernador vinculados con la delincuencia organizada y desapariciones forzadas; esta connivencia provoca que la PGJ de Guerrero y la PGR manipulen la evidencia.

CONTINUA

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