El coordinador de Comunicación Social, Alfonso Zárate Vite, es un acosador sexual que mantiene su trabajo y continúa presionando a quienes de él dependen

México, 18 abr. 12. AmecoPress/SEMlac.- El acoso sexual es un delito desde 1991, inscrito en el Código Penal Federal de la República Mexicana y en la capital del país se castiga con tres años de prisión. Pero se trata de un crimen impune hasta en el 99 por ciento de los casos porque no se denuncia. Las investigaciones son tortuosas y, frecuentemente, se fundan en sospechar que las víctimas -en su inmensa mayoría mujeres- no dicen la verdad.

El agresor, en general, se ampara en su posición de poder y autoridad frente a quien acosa y recibe el apoyo de sus jefes.

El más reciente estudio realizado por el Colegio Jurista -una instancia de especialistas muy reconocida- indica que sufren acoso sexual al menos un millón 400.000 trabajadoras y, según la ley de Acceso de las Mujeres a una Vida sin Violencia, forma parte de todo el entramado de violencia feminicida, por su característica de humillación, maltrato, prepotencia e impotencia de las víctimas.

La consecuencia es callar y asumir, o perder el empleo

Es también una violación a los derechos humanos de las mujeres. Por ello es un escándalo mayúsculo que suceda acoso sexual y laboral dentro de la estructura administrativa de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el órgano destinado a vigilar que el Estado cumpla con la Constitución y los derechos humanos, declaró la abogada Teresa Ulloa.

CONTINUA...

[printable page]