La época de Navidad se convierte, un año más, en un avasallamiento constante a nuestras retinas: anuncios de regalos por donde quiera que miremos. Las nuevas generaciones son especialmente vulnerables ante esta publicidad; de los juegos que aprendan en la infancia dependerá gran parte de su futuro.
 
Las niñas son educadas en la belleza, la maternidad o el cuidado doméstico. Los niños reciben mensajes de poder, competitividad, independencia y dinamismo. Algunas campañas se distancian de este tipo de anuncios rodeados de machismo mediante mensajes de igualdad a través de la coeducación.
 
Las campañas de juguetes de Navidad vuelven a estar, otro año más, impregnadas de valores patriarcales. Aún vemos anuncios de bebés que son cuidados por niñas: les dan el biberón, les cambian el pañal y les cantan para dormir. Todo, con una sonrisa. Poco después, podemos ver a un niño jugar con una pistola a matar monstruos o cualquier otro enemigo que se le parezca. Pasan los años, los papeles no se invierten.
 
Mientras, los juguetes siguen siendo un arma de educación en valores básica: “El juego, a través de los juguetes en la infancia, es una cuestión primordial y fundamental para el desarrollo de nuestros niños y nuestras niñas”.
 
Así lo explica la integrante del grupo de investigación de Equidad e Inclusión en Educación de la Universidad de Murcia, Eva María González Barea, a AmecoPress: “los juguetes suponen un recurso y un medio de gran alcance en la educación de la población infantil para la adquisición de valores de igualdad, justicia o ética”.

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