La declaración de una testigo del caso Torbe implicando a futbolistas internacionales vuelve a sacar a la luz la crueldad de estas redes que mueven 3.000 millones de euros al año

Madrid, 14 junio. 16. AmecoPress. En los últimos días la noticia de la posible vinculación de futbolistas internacionales y empresarios con delitos de explotación sexual que están siendo investigados ha llegado a las portadas de periódicos y los informativos de emisoras de radio y cadenas de televisión. Todo ha sido gracias a las declaraciones de la víctima que desencadenó la investigación al empresario del porno Torbe encarcelado desde el pasado abril por los delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, agresión sexual, pornografía infantil, prostitución, extorsión y contra la salud pública, además de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública. Una vez más, se pone de manifiesto la complejidad y la implicación de muchos sectores sociales en las redes de trata, que mueven en España alrededor de 3.000 millones de euros al año.

Según datos oficiales, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, contabilizaron en 2015 a 13.892 personas en riesgo de caer en manos de redes destinadas a la explotación sexual, y desarticularon 42 organizaciones y grupos criminales. La mayoría de las víctimas identificadas por las autoridades en 2015 eran rumanas, españolas y nigerianas –estas últimas han aumentado mucho, según ha denunciado la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a Mujeres Prostituidas, APRAMP-.

La víctima-testigo en el llamado caso Torbe contó a la Policía que fue obligada en 2012 a mantener relaciones sexuales contra su voluntad, implicando a futbolistas internacionales: David de Gea, hoy portero del Manchester United y a Iker Muniain, delantero del Athletic de Bilbao.

Lamentablemente, el asunto genera más interés por el “compromiso” en el que ha puesto a los futbolistas y las consecuencias en la Eurocopa, que por mostrar la violencia que se está ejerciendo sobre miles de mujeres. Mujeres que no responden a un único perfil, pero que en todos los casos, a pesar de haber sido víctimas de un engaño y de haber sido forzadas a ejercer la prostitución, se suelen sentir culpables y avergonzadas.

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