La infancia también es víctima de la violencia de género. En los últimos 16 años, 92 personas menores han sido asesinadas por parejas o ex parejas de sus madres. El régimen de visitas es, en estas ocasiones, otra forma más de violencia contra las mujeres. Los y las menores pueden ser utilizadas como un medio para chantajes, reproches y violencia indirecta.

En 2013, España se sumó a una Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. Desde este plan, se considera que una de las características de las víctimas es la invisibilización y la dificultad a la hora de hablar de cantidades. Y es que los números de menores asesinados solo pueden encontrarse en asociaciones privadas, como la de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, que lleva una estadística propia desde hace 17 años.

La Ley de Violencia de Género está incompleta, especialmente en el caso de menores. Numerosos colectivos feministas exigen que el régimen de visitas se rompa siempre que haya un maltratador de por medio. Y es que a día de hoy, esta decisión depende de un juez. “Una denuncia por malos tratos no tiene ninguna repercusión de cara al régimen de visitas”, informa a AmecoPress Ángeles Álvarez, política socialista y activista feminista.

El juez –según la ley- “podrá ordenar la suspensión de visitas del inculpado por violencia de género a sus descendientes”. Y ese “podrá” es demasiado subjetivo. “Frente a este hecho, no puede establecerse que ‘podrán’ suspenderse las visitas, deberían estar privados de este derecho por la propia realidad del delito”. Es la opinión de Alicia García, graduada en derecho por la Universidad Autónoma de Madrid e interesada en temas de infancia.

“Los jueces no consideran esos temas en la práctica, a pesar de todas las estadísticas… Ya no solo una denuncia, ni siquiera una condena firme tiene efectos en el régimen de visitas”, advierte Ángeles. Las estadísticas de la ya mencionada Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas dicen que, desde 1999, 92 menores han sido asesinados por parejas o ex parejas de sus madres, como víctimas de violencia de género.

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