Entrevista Rocío Nieto, coordinadora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP)

Madrid, 01 sep. 16. AmecoPress. Muchas mujeres llegan a Europa embarazadas o con bebés de pocos meses, no porque quieran parir en nuestro continente: son víctimas de violencia sexual en un viaje por un futuro que se oscurece. Muchas mujeres y niñas pasean por nuestras calles y plazas ofreciendo su cuerpo a cambio de dinero: no están trabajando y no pasean libremente, son prisioneras de una jaula invisible que se sostiene con las estrategias violentas de las mafias y con nuestra indiferencia. El sexo se convierte en moneda de cambio. Muchas de estas mujeres son vendidas como esclavas sexuales, son engañadas con promesas de empleo digno y bienestar que se tornan en explotación en burdeles y extorsión para obligarlas a devolver desorbitantes sumas por el viaje que emprendieron. Es la esclavitud del siglo XXI. Hablamos con la coordinadora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), Rocío Mora, quien nos explica cómo “vestir de derechos” a estas mujeres que sufren explotación sexual y trata.
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¿Qué papel desempeña APRAMP en la lucha contra la trata?

Creo que es una de las organizaciones especializadas que da una atención integral en los ámbitos que las mujeres nos están demandando: social, jurídico y sanitario. Además, una víctima de trata nunca nos va a llamar a la puerta, por lo cual tenemos unidades de rescate, compuestas por profesionales supervivientes de la trata, que tienen una formación especializada, y que diariamente trabajan para romper la esclavitud de esas mujeres y dar información de los derechos que han sido vulnerados. 
Trabajamos no solo con víctimas de trata con fines de explotación sexual, también con prostitución coactiva y mujeres explotadas sexualmente. Cada caso requiere un tipo de intervención. - 

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