Decisiones
letales lejos del ojo del público
in
que Haille, Barbara o Mark lo supieran, cuando Atticus entró
furioso al restaurante el 17 de mayo, habían pasado sólo
algunas horas después de que, una vez más, fuera liberado
de la cárcel del Condado de Sonoma, donde pasó la
noche tras haber sido arrestado el día anterior por la Policía
de Cloverdale.
El 16 de mayo Atticus
había armado un alboroto similar en una tienda en esa misma
calle, en el lugar donde Haille solía trabajar. Aparentemente,
él no sabía que ella acababa de cambiar de empleo.
Tal como ocurrió con Mark en el restaurante, el propietario
de la tienda le ordenó a Atticus que se fuera. Éste
sí lo hizo. Luego sacó su furia a la calle y empezó
a saltar enfrente de automóviles en movimiento. Su conducta
fue tan exagerada que Jim, el dueño de la tienda, llamó
a la policía y le dijo al despachador: "Más vale
que manden a alguien ahora mismo. Él va a terminar muerto
o habrá un accidente".
La Policía de
Cloverdale arrestó a Atticus el 16 de mayo por ebriedad en
la vía pública y lo condujo a la cárcel del
Condado de Sonoma.

Los oficiales de libertad
condicional son el tercer pilar, no proclamado, del trío
de las fuerzas de seguridad. A diferencia de los agentes de policía
y los fiscales, a quienes se les destaca como héroes en los
programas televisivos de mayor audiencia, estos oficiales no figuran
ni por asomo. Una de las funciones más críticas de
los oficiales de libertad condicional suele ser tan desconocida
como lo es invisible.
Los oficiales de libertad
condicional son expertos en apreciar rápidamente el panorama
casi completo de la vida y los crímenes de una persona. Todo
el sistema depende de los miles de reportes sumarios que ellos han
compilado cada año. Por ejemplo, cuando los jueces aparecen
para emitir sabios pronunciamientos desde sus asientos el día
de la sentencia, por lo general sólo están repitiendo
las recomendaciones de un oficial de libertad condicional, que fue
quien primero investigó, compiló y evaluó la
vida de la persona sentenciada.
Hay otro punto centinela,
aún más oculto, en el que los oficiales de libertad
condicional son los guardianes más vitales de la seguridad
pública. O al menos lo fueron hasta marzo del 2004 en el
Condado de Sonoma.
Cuando la policía
llevaba sospechosos a la cárcel del Condado de Sonoma, sin
importar cuán pequeña hubiera sido la ofensa, antes
de que un prisionero pudiera salir mediante el pago de fianza, primero
tenía que pasar por el fino cedazo de la investigación
de citaciones y liberaciones realizada por un oficial de libertad
condicional.
Este oficial empezaba
por examinar la compleja miríada de bases de datos del sistema
de justicia penal, buscando órdenes de captura pendientes,
el estado de la libertad condicional o bajo palabra, nuevos cargos
pendientes, órdenes para detener y retener, incomparecencias,
órdenes de restricción y más. Luego consultaba
el registro de las órdenes del día de la corte o llamaba
por teléfono a otras agencias, además de hacer todo
lo necesario para responder cualquier pregunta surgida de los nuevos
datos obtenidos. La política era: si existe una base legal
para retener a un prisionero, ¡hay que hacerlo!
Muchos delincuentes,
confiados de que estaban a punto de dejar la cárcel por una
falta menor, han tenido un amargo despertar luego de que un oficial
de libertad condicional espulgó sus antecedentes y los retuvo
sin posibilidad de salir bajo fianza.
El 16 de mayo, cuando
Atticus Reynolds fue arrestado y conducido a la cárcel por
ebriedad en la vía pública, en sus antecedentes había
más de una cosa que ameritaba retenerlo ahí.
Para empezar:
- Atticus se encontraba
en libertad condicional supervisada por la corte en el Condado
de Mendocino por robo de vehículo. También estaba
bajo libertad condicional supervisada por la corte en el Condado
de Sonoma por hurtos y conspiración criminal, delitos que
cometió mientras estaba en libertad condicional por otro
crimen. Es probable que cada una de estas libertades, por separado,
habría ameritado que a Atticus se le retuviera sin posibilidad
de pagar una fianza, especialmente después de notar que
había estado en libertad condicional supervisada por la
corte por un crimen u otro cada minuto de los últimos cinco
años de su vida.
Además:
- Atticus tenía
nuevos cargos abiertos pendientes en su contra en tres nuevos
casos en el Condado de Mendocino:
- El 29 de abril,
Atticus fue acusado de felonía por asalto con arma
mortal (Haille no fue la víctima), así como
de varios delitos menores relacionados con drogas y tránsito.
- El 29 de abril
también fue acusado de violar la libertad condicional.
- El 3 de mayo fue
acusado de resistencia al arresto.
Y esto es sólo
lo más reciente de las banderas rojas de sus antecedentes.
Pero en las primeras
horas de la mañana del 17 de mayo del 2005, Atticus tenía
poco de qué preocuparse cuando se preparaba para salir de
la cárcel, como tantas veces antes lo había hecho.
El programa de citaciones y liberaciones del Departamento de Libertad
Condicional del Condado de Sonoma, que durante casi dos décadas
contó con la férrea custodia de cuatro oficiales específicos,
había sido suprimido el año anterior. El programa
fue originalmente aprobado e instituido como parte de un decreto
de consentimiento ordenado por una corte en 1985, luego de una demanda
contra la cárcel. Sin embargo, en marzo del 2004, sin ninguna
notificación de prensa o pública, Cora Guy, directora
del Departamento de Libertad Condicional del Condado de Sonoma,
trasladó la totalidad del programa de citaciones y liberaciones
de esta dependencia a los guardias penitenciarios.
El traslado de dicho
programa a los guardias de la cárcel fue una disposición
tan imprudente como lo sería que un centro de traumatología
dejara en manos de asistentes de enfermería las decisiones
cruciales sobre prioridades en el tratamiento médico inmediato
de pacientes en la sala de emergencias. Por un lado, los guardias
penitenciarios tienen un gran conflicto de intereses para realizar
esta función, ya que a mientras más personas dejen
salir de la cárcel, menos trabajo tendrán. Por el
otro, su nivel de capacitación no es ni por asomo el requerido
para hacer búsquedas en los complejos sistemas de antecedentes
penales; mucho menos aún les brinda el crucial conocimiento
a profundidad del sistema legal que se necesita para interpretar
adecuadamente el significado de lo que están viendo ni de
dónde buscar después. Para empezar, a los guardias
penitenciarios sólo se les exige que tengan un diploma general
de equivalencia (GED), mientras que los oficiales de libertad condicional
deben poseer un título universitario, y su capacitación
especializada inicia a partir de ahí.
La vida de Haille, como
la de ustedes y la mía, depende de un sistema de justicia
criminal que mantenga un ojo entrenado encima de todo el panorama.
Cora Guy, la directora del Departamento de Libertad Condicional,
en directa desobediencia a su obligación juramentada, dejó
ciego el ojo interno más experto con que el público
había contado. Haille es una de las personas que han sufrido
las consecuencias de ello.
Se
está preparando
n
la semana que condujo al asesinato, Atticus buscó persistentemente
a Haille por todos lados. Un día hasta hizo un viaje en taxi
alrededor del pueblo, tocando las puertas de varias personas. Sin
embargo, a excepción del encuentro en el restaurante, parece
que su búsqueda no estaba teniendo gran éxito. Pero
su acoso contra ella por medio del teléfono celular era otra
historia.
El 18 de mayo o alrededor
de esa fecha, Haille acudió a su amigo Ron, quien - a diferencia
de otras amistades de edad similar a la de ella - tenía 35
años y más experiencia.
Esta vez, cuando Atticus
la llamó a su celular, Haille le pasó el teléfono
a Ron. "Oye esto", le pidió. Ron escuchó
sin dificultad alguna las vociferantes amenazas de Atticus. "Voy
a hacer que tu familia pague", decía Atticus. Según
Ron, "Esa llamada atemorizó tanto a Haille que me pidió
que la llevara en auto a la casa de su tía para cerciorarse
de que la familia estuviera bien". "Cuando íbamos
hacia allá le dije: 'Haille, me parece que las amenazas de
Atticus van más dirigidas a ti que a tu familia. Creo que
va a hacerte daño'".
Fue entonces que Haille
le contó a Ron acerca del incidente del 13 de mayo que desde
entonces la había dejado paralizada de miedo. Le relató
que Atticus la había atrapado contra el suelo y había
simulado su aterrador asesinato. También le contó
sobre las horribles palabras que le susurró al oído.
Ron recordó minuciosamente
lo que luego, con toda seriedad, le advirtió a ella ese día
en el auto. "Le dije a Haille que quizás sea cierto
que algunas personas pierden la razón por un instante, pero
la mayor parte del tiempo son inteligentes. Prueban sus parámetros
hasta que tienen suficiente confianza para llevar a cabo lo que
están planeando". "Le dije: 'Él te va a
matar. Se está preparando'".
Haille también
le contó a Ron sobre el agente de policía y lo mucho
que a ella le había enojado que él se hubiera negado
a ayudarla o a emitirle una orden de restricción. Ron le
preguntó a Haille si quería que él mismo hablara
con Atticus. Ella dijo 'no'. "Cuánto quisiera que me
hubiera permitido hacerlo", dijo Ron.

Ese mismo día,
el 18 de mayo, la tía de Haille, Gloria, quien vive en las
afueras de Cloverdale, recibió varias llamadas telefónicas
de Atticus. Éstas la asustaron tanto que llamó por
teléfono al Departamento de Policía del Condado de
Sonoma. Le dijo a la despachadora que acababa de recibir llamadas
de Atticus Reynolds y que éste le había dicho en un
tono perturbador: "Será un largo verano". Gloria
sentía que con esto Atticus le estaba diciendo que quemaría
la casa de ella. Le informó a la despachadora que luego Atticus
había colgado el teléfono y la había vuelto
a llamar, esta vez diciendo: "Quiero saber si usted le teme
a dios".
La despachadora concluyó
la llamada diciendo que estaba enviando a un agente para que tomara
el reporte del incidente. Pero, según Gloria, la despachadora
la llamó pronto de vuelta y le dijo que en ese mismo momento
un agente le estaba entregando a Atticus una orden de restricción
(emitida a solicitud de una novia anterior) en la casa de la madre
de él. La existencia de una orden de restricción significaba
que un juez recientemente había conocido de la violencia
o amenazas de violencia de Atticus. Este nuevo conocimiento debió
haber aumentado los esfuerzos de la despachadora por enviar un agente
para que le tomara un reporte completo a Gloria. Por el contrario,
al parecer ocurrió lo contrario.
Cuando la despachadora
llamó a Gloria para informarle que el agente estaba entregando
la orden de restricción, le preguntó a Gloria si en
verdad creía necesario que un agente llegara a tomarle el
reporte o si quería darle éste por teléfono.
Gloria le respondió que un reporte telefónico era
aceptable. Agregó que aunque Atticus no lo hubiera dicho
expresamente, de sus palabras ella había entendido que estaba
amenazando con quemar su casa, y que sólo deseaba estar segura
de que habría un reporte al respecto.
Nadie en el Departamento
de Policía del Condado de Sonoma escribió un reporte
de incidente de la llamada de Gloria. Y las notas hechas por la
despachadora minimizan la queja presentada por la tía de
Haille, reduciéndola a un reporte de 'llamadas sospechosas',
sin ninguna mención de la preocupación expresa de
Gloria en cuanto a que Atticus estaba profiriendo la amenaza de
quemar su hogar. En esas notas tampoco hay indicios de que la despachadora
se haya molestado en buscar entre los registros de su propio departamento
el nombre de Atticus, el cual estaba disponible con sólo
teclear unas letras en la computadora. Si lo hubiera hecho, habría
visto que ese mismo departamento había arrestado a Atticus
apenas siete meses antes como sospechoso en un caso de felonía
de incendio provocado.
En ese caso, de octubre
del 2004, estuvo involucraba una casa en las afueras de Cloverdale
que fue completamente destruida por el fuego. Se determinó
que el incendio fue intencional. No se sentenció a nadie
por el crimen. Muchas personas en Cloverdale sienten que las autoridades
permitieron que también esa investigación contra Atticus,
por felonía de incendio provocado, se les deslizara de las
manos.
En múltiples maneras,
la muerte de Haille fue 'la muerte de muchos atajos' - mil atajos
oficiales, cada uno orientado a proteger al sistema contra las víctimas
de Atticus más que a proteger a la gente contra Atticus.
Tan
claro como la melodía de un clarín
as
acciones obstruccionistas del sistema penal contra las necesidades
de las mujeres están en buena medida camufladas por un manto
de omisiones y negligencias. Pero hay cuando menos un funcionario
que se ufana de ello. Al igual que antes ha ocurrido con muchas
otras mujeres, a principios de mayo del 2005 la vida de Haille cayó
en manos de él y luego fuera de éstas.
En un artículo
publicado en el diario Press Democrat el 13 de julio del
2005, el fiscal de distrito del Condado de Mendocino, Norm Vroman,
quien ha servido dos periodos en tal cargo, anunció su plan
de postularse como juez de la Corte Suprema de ese condado. La campaña,
según lo habría dicho el mismo Vroman en su usual
fanfarroneo egocéntrico, será "un referendo personal
sobre Norm Vroman".
Apodado "Hombre
de Mendocino" por sus muy populares posturas a favor de las
armas y la marihuana, Vroman no menciona (como tampoco lo hace el
artículo) sus amargos enfrentamientos, a lo largo de los
años, con víctimas de crímenes y sus defensoras/es.
El artículo no hace mención del tiempo en que Vroman
le pidió a un juez que suspendiera la condena a prisión
de un hombre sentenciado por su onceava ofensa de conducir en estado
de ebriedad. Ni del homicidio por violencia doméstica de
Jackie Anderson luego de que la oficina de Vroman descaradamente
hiciera caso omiso de la creciente violencia del perpetrador; o
de la larga trayectoria de declaraciones públicas de este
funcionario, en las que se mofa de la idea de que la violencia doméstica
debería ser tratada como un crimen. En ocasiones, sus declaraciones
sobre este tema han sido tan imprudentes que hasta la policía
local empezó a expresar por medio de la prensa su preocupación
al respecto.
Lo triste es que aun
las personas pensantes del Condado de Mendocino han atribuido todo
esto al desafortunado daño colateral que implica el hecho
de tener un fiscal de distrito que representa en forma estelar las
opiniones rurales libertarias de esa misma gente. No ven que la
mínima adherencia a esos ideales de 'dejar hacer' condena
a mujeres, niñas y niños a la ley de la jungla. Y
parecen no darse cuenta en absoluto de la hipócrita diligencia
de Vroman cuando se trata de las mujeres. El mismo "Hombre
de Mendocino" que dice que se debería dejar que las
parejas con problemas de violencia doméstica los resuelvan
por sí mismas, acusó de intento de asesinato a tres
niñas escolares, de 7, 8 y 9 años de edad, que pusieron
bodoques de tuza en el emparedado de una compañera.
El artículo de
prensa del 13 de julio no mencionó ese episodio ni muchos
otros similares. Y no es sorprendente que tampoco haya mencionado
el catastrófico papel que jugó la Oficina del Fiscal
de Distrito en el asesinato de Jasa 'Haille' Anguillo.
A finales de abril del
2005, Atticus fue arrestado y encarcelado en el Condado de Mendocino
por un agente de la Patrulla de Autopistas de California (CHP) por
resistirse al arresto. Puesto rápidamente en libertad después
de esa captura, Atticus fue de nuevo arrestado días después,
en esta ocasión por el Departamento de Policía de
Mendocino. El 29 de abril, el fiscal de distrito de este condado
acusó a Atticus de un cargo de felonía por asalto
con arma mortal, cuatro delitos menores relacionados con drogas
y tránsito, como también de violar la libertad condicional.
El 3 de mayo lo acusó de un cargo adicional de delito menor
por resistirse al arresto en una ofensa previa. No conocemos los
detalles de estos crímenes. Los casos están abiertos
y, siendo así, los archivos no están disponibles al
público.
Lo que sí sabemos
es que a pesar de estos tres nuevos casos - resistencia al arresto,
violación de la libertad condicional y, en particular, la
felonía por asalto con arma mortal - y pese a que Atticus
estaba en libertad condicional en dos condados y tenía una
larga trayectoria de total desobediencia a la ley, el asistente
del fiscal de distrito no aseguró una orden para retenerlo
sin posibilidad de salir libre bajo fianza. Recordemos que estar
en libertad condicional significa que, ya habiéndose hallado
culpable de un crimen a un individuo, el hecho de que cometa una
nueva infracción otorga a las fuerzas de seguridad la autoridad
para retenerlo sin que pueda salir bajo fianza. Era trabajo del
fiscal de distrito, en beneficio de la seguridad del público,
insistir en la retención del sospechoso sin posibilidad de
fianza, y era trabajo del juez ordenar que se llevara a cabo.
Increíblemente,
el 12 de mayo del 2005, a Atticus se le permitió salir de
la cárcel bajo fianza. Al día siguiente, envalentonado
por esa nueva luz verde oficial para seguir actuando como de costumbre,
Atticus atacó a Haille en el simulacro de asesinato cerca
del arroyo. Diez días después la estranguló.
Es una secuencia de eventos que de manera escalofriante hace recordar
los hechos que condujeron al homicidio de violencia doméstica
de Jackie Anderson, una madre de Ukiah, en 1999, cuando Vroman inició
su primer periodo como fiscal de distrito. (Ver:
La vida de Jackie: Un chiste en la corte). A pesar del alto
perfil de las críticas de las mujeres contra Vroman en ese
y otros casos, parece que el fiscal de distrito no ha aprendido
nada o, peor aún, que no le importa.
Ante la tentación
de pensar que éstas son sólo algunas de las desafortunadas
circunstancias que le suceden una y otra vez a cualquier fiscal
de distrito, veamos detenidamente lo que ocurrió después.
El 22 de mayo del 2005,
un agente del Departamento de Policía de Mendocino arrestó
a Atticus Reynolds por el asesinato de Haille y lo condujo a la
cárcel. Pongamos a un lado, por un momento, el hecho de que
ese agente, quien también tenía fácil acceso
a los antecedentes y al estado de libertad condicional de Atticus,
al encarcelarlo no indicó que debía ser retenido sin
posibilidad de salir libre bajo fianza.
Más bien, veamos
lo que sucedió el 24 de mayo. Cuando el asistente del fiscal
de distrito de Mendocino llegó a la corte por el caso de
Atticus portando consigo el archivo de asesinato y pandemonio de
éste, aun así no aseguró su retención
sin posibilidad de fianza. Durante tres días después
de haber asesinado a Haille, Atticus tuvo la posibilidad de pagar
la fianza y volver a las calles.
Fue en la tarde del 25
de mayo cuando familiares de Haille se acercaron por primera vez
a nosotras. Como era de esperar, la familia estaba abrumada, sumida
en un abismo de pérdida. Pero, además del dolor, esas
personas se sentían aterrorizadas pues Atticus podía
en cualquier momento salir libre bajo fianza y llevar a cabo las
múltiples amenazas que había proferido contra familiares
y amistades de Haille.
Nos apresuramos a contactar
antes de las 5 p.m. al asistente del fiscal de distrito de Mendocino
asignado al caso. Le preguntamos: ¿Cómo es posible
que usted haya permitido que a Atticus se le retuviera con posibilidad
de salir libre bajo fianza? ¡Él está en libertad
condicional en dos condados! El asistente dijo que ya sabía
eso. Entonces, ¿por qué no lo retiene sin que pueda
pagar fianza? ¡No hay excusa! La familia está aterrorizada,
y con sobrada razón. Usted debe ir a la corte y conseguir
que a Atticus no le sea posible salir libre bajo fianza.
Por fin a la mañana
siguiente, el 26 de mayo, se hizo. El asistente del fiscal de distrito
simplemente fue a la corte y pidió que Atticus fuera retenido
sin posibilidad de libertad bajo fianza. Así de fácil
había sido todo el tiempo.
Si el fiscal de distrito
de ustedes no asegura concienzudamente la máxima seguridad
pública contra algún Atticus Reynolds que haya cometido
asesinato y pandemonio o cualquier otra cosa que figure en sus antecedentes,
por favor, queridas personas de Mendocino, deténganse y piensen
si desearían que Norman Vroman sea el juez cuando el abusador
de una hija de ustedes sea llevado a la corte.
Tantas
víctimas inocentes
n
la mañana del 22 de mayo, Haille estaba ilusionada porque
iba a pasar algún tiempo con su hermana, quien llegaría
desde Santa Cruz. Pero primero - le dijo Haille a su hermana por
teléfono esa mañana - tenía que ir a recoger
el automóvil de Atticus. De alguna manera, él le había
expresado a Haille las palabras que ella siempre quiso escuchar.
Le informó que él mismo iba a ingresar en el hospital
psiquiátrico de Oakcrest. Por fin iba a conseguir ayuda.
Luego endulzó aún más las cosas. Le dijo a
Haille que, antes de ir a Oakcrest, quería reunirse con ella
y darle su automóvil. El de Haille se había descompuesto
un tiempo atrás, por lo que tener el auto de Atticus sin
duda sería una gran ayuda.
Aun así, Haille
no quería correr riesgos. Le pidió a su amigo Adam
que la acompañara y él accedió. Ambos fueron
en el auto de Adam a encontrarse con Atticus en una calle acordada
en Cloverdale. Haille se subió al auto de Atticus y empezó
a revisar los documentos. No pasó mucho tiempo antes de que
entraran en una larga y acalorada discusión. Adam era joven,
como Haille. Decidió darles espacio. Manejó un poco
por la calle y esperó. Cuando estimó que ya les había
dado suficiente tiempo, dio la vuelta y regresó. Al volver
al lugar, Haille, Atticus y el auto habían desaparecido.
Hay tantas víctimas
en un homicidio, especialmente en un pueblo pequeño. Y más
aún en un homicidio por violencia doméstica, en el
que las vidas de la víctima y del perpetrador, de las familias
y las amistades están tan fuertemente entretejidas. Las heridas
son todavía más profundas cuando la víctima
y sus amistades son tan jóvenes.
La mayoría de
la gente no sabe que el principal rango de edad de las víctimas
de violencia doméstica es de 16 a 24 años. (En promedio,
los perpetradores tienen 10 años más.)
El rango de 16 a 24 años
de edad significa que ni la víctima ni sus amistades tienen
aún la experiencia suficiente para manejar con facilidad
ni siquiera las relaciones sanas, mucho menos responder en forma
efectiva cuando hay abuso. Los perpetradores, por supuesto, son
conscientes de esto y tienen fácilmente en la mira a este
grupo de edad.
Ese rango de edad también
significa que mientras más difícil es la situación
en que se encuentra una persona joven, menos probable es que pida
ayuda a su madre, padre o una figura paterna. En su adolescencia,
la gente se afana apasionadamente por dejar atrás las dependencias
de la infancia. Lo último que una persona joven quiere es
que su madre o padre sepa que no puede manejar las cosas por sí
misma - en especial alguien tan joven como Haille, quien se enorgullecía
de su autosuficiencia.
Aun comprendiendo todo
esto, las amistades y familiares de Haille quedan en agonía,
dolorosamente repitiéndose "y si tal o cual cosa",
y librando solitarias batallas con los sentimientos de culpa. ¿Qué
pude haber hecho de manera diferente? ¿Estaría Haille
viva si no la hubiera dejado con Atticus discutiendo en el auto?
¿O si le hubiera dicho las cosas con más fuerza? ¿O
si hubiera amenazado a Atticus? ¿O si le hubiera conseguido
a Haille información sobre violencia doméstica? ¿O
si la hubiera sacado de Cloverdale?
Es muy poco probable
que cualquiera de esas posibilidades habría cambiado el resultado
final. Durante al menos una semana y media y quizás por más
tiempo antes, Atticus, con su mente desquiciada e irrestricta criminalidad,
estaba resuelto a asesinar a Haille. De hecho, al igual que tantos
hombres que matan a las mujeres en sus vidas, es probable que él
haya decidido asesinar a Haille el día en que se dio cuenta
que ella definitivamente lo estaba dejando.
Aun si amistades y parientes
hubieran podido interrumpir la letal trayectoria de Atticus en uno
u otro punto, ¿hay acaso alguna duda de que él regresaría
otro día para intentarlo desde un ángulo diferente?
La única medida razonable que lo habría detenido de
manera certera era removerlo de las calles y encerrarlo sólidamente
y a largo plazo en la cárcel.
Pero de todos modos veamos
algunas hipótesis. En las semanas antes del fatal desenlace,
por ejemplo, las amistades de Haille habrían podido reconocer
los signos que apuntaban al muy real peligro de asesinato. De hecho,
Atticus no presentaba sólo uno de los cinco principales factores
de riesgo para cometer homicidio relacionado con violencia doméstica:
tenía los cinco - aunque es improbable que alguna persona
se habría percatado de la existencia de todos esos factores.
Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos,
esos cinco principales factores de riesgo son: antecedentes de uso
de armas (Atticus los tenía en el caso de otra víctima),
amenazas verbales de matar o lastimar, estrangulación, celos
constantes o violentos y violencia sexual (contra otra víctima).
Una vez reconocido el
riesgo, amistades de Haille habrían podido conseguir que
ella escribiera una declaración, la habrían acompañado
a la estación de policía y asegurado que la policía
incorporara la declaración a un caso criminal con cargos
apropiados. Habrían presionado de manera efectiva al jefe
de la estación o al concejo municipal si el caso no era investigado
minuciosamente. Luego habrían seguido el caso hasta la Oficina
del Fiscal de Distrito, habrían asegurado que ahí
se presentaran cargos apropiados y presionado efectivamente al fiscal
de distrito para contrarrestar su tendencia a dejar que estos casos
se le vayan de las manos en cada paso del camino. De igual forma
habrían vigilado a jueces, oficiales de libertad condicional,
agentes penitenciarios y todos los poderosos actores que deberían
estar persiguiendo los casos de violencia doméstica de manera
colectiva y agresiva a fin de garantizar la seguridad de las víctimas,
pero que no lo están haciendo.
Claramente, tendría
que ser una persona joven muy rara aquélla que tuviera la
suficiente fuerza para movilizar al sistema a que trabajara en beneficio
de Haille. También muy rara es la persona adulta que podría
lograrlo.
¿Qué puede
decirse de defensoras/es de las víctimas y de los servicios
para víctimas? ¿No habrían podido las amistades
de Haille ponerla en contacto con esos servicios? Sí, podrían
haberlo hecho. Sin embargo, es poco probable que ello habría
ayudado. En primer lugar, los proveedores de servicios para víctimas
jamás han tenido ningún poder oficial en el sistema
de justicia penal, y en los últimos años prácticamente
han quedado soterrados bajo los auspicios y el control de ese sistema.
La ventaja quizás sea que más víctimas son
puestas en contacto con servicios tales como consejería y
acompañamiento. No obstante, lo desastroso es que esos proveedores
se encuentran en una posición más débil que
nunca antes para luchar por los derechos de las mujeres dentro del
mismo sistema que ahora firma sus cheques.
¿Y qué
decir de Haille? Aunque todas las personas con quienes hablamos
sentían dolor por el daño que se le hizo a ella, viejos
y persistentes mitos sobre la violencia doméstica se colaban
entre los esfuerzos de la gente por comprender lo que ocurrió.
"Estas jóvenes
deben aprender a alejarse de esos hombres". Pero Haille sí
terminó la relación con Atticus y sí se alejó
de él. Es por eso que la mató: porque ella tuvo la
audacia de apartarse de él. De hecho, la mayoría de
homicidios relacionados con la violencia doméstica ocurre
cuando las mujeres toman medidas decisivas para salir de la relación.
Por eso es que resulta tan cruel la pregunta que la gente a menudo
hace respecto a las víctimas de ese tipo de violencia: ¿Por
qué ella simplemente no se va? Respuesta: Porque la violencia
casi siempre aumenta. Porque es entonces cuando hay más probabilidades
de que un hombre asesine. Y si nos detenemos a pensar un poco más,
comprenderemos que en las relaciones íntimas en realidad
no existe eso de 'simplemente irse', ya que el perpetrador conoce
los lugares adonde la mujer podría ir y a las personas a
quienes podría pedirles ayuda.
"Haille no debió
ir a buscar el auto de Atticus". No, ella no debió haberlo
hecho. Pero Haille era una joven. Atticus sabía exactamente
qué decir para engañarla. Ella trató de protegerse
pidiéndole a Adam que la acompañara, y él también
es un joven. Sin embargo, aun si Haille no se hubiera encontrado
con Atticus para que le diera el automóvil, ¿realmente
creemos que eso habría puesto fin a la decisión de
matarla que él ya había tomado?
"Haille y Atticus
consumían drogas". Haille, más o menos, dependiendo
de con quién se hable. (Haille no tenía antecedentes
penales de ningún tipo.) Más de la mitad de adolescentes
del Condado de Sonoma usan drogas. De hecho, el consumo de drogas
por gente joven en este condado es 50 por ciento más elevado
que el promedio estatal. Pero las drogas no son la causa de la violencia
doméstica. Si bien las drogas pueden influir en alguna medida,
múltiples estudios han revelado que aun si se detiene el
consumo de ellas o de alcohol, la violencia doméstica usualmente
continúa. Consideremos también esto: el uso ilícito
de drogas ocupa un bajo décimo lugar entre los factores de
riesgo para cometer homicidio por violencia doméstica, según
fueron determinados por el Departamento de Justicia. La violencia
doméstica no es provocada por las drogas. Es causada por
el sexismo narcisista masculino.
"Haille debió
haber ido a un albergue". O "debería haberse ido
del pueblo". Cualquier persona que vaya a un albergue tiene
que salir de ahí. El tiempo que se le permite estar en el
albergue es medido en semanas. Existe una posibilidad externa de
que el tiempo habría roto el ritmo de Atticus, pero no es
probable. Otra ex novia de Atticus ha seguido teniendo problemas
con él durante años después de terminar la
relación.
En cuanto a irse del
pueblo, el problema es que cualquier dosis de seguridad que brinde
el hecho de poner distancia de por medio puede a menudo esfumarse
debido al nuevo y muy real peligro de que la víctima quede
casi completamente aislada de su sistema de apoyo. Sin tener cerca
a nadie a quien poder recurrir en pocos minutos, sin ojos ni oídos
amigos que vigilen los movimientos y estados de ánimo del
perpetrador, sin hogares de amistades adonde correr, una víctima
que se va del pueblo puede descubrir que fuera de éste es
más un blanco perfecto que si hubiera permanecido entre sus
amistades.
En síntesis, el
hecho de escapar de la violencia doméstica es mucho más
complejo y peligroso de lo que los clichés fáciles
lo hacen parecer. Lo único que certeramente protege a la
víctima es que el perpetrador (no la víctima) sea
removido por completo del panorama.
Póngase usted
en el lugar de Haille. ¿Qué haría si alguien
le estuviera persiguiendo para darle muerte? En realidad sólo
hay una cosa por hacer, y es lo único que verdaderamente
tiene sentido: ir a la policía para pedir ayuda. Haille la
pidió y la policía se negó a brindársela.
Quizás fue una de las jóvenes amigas de Haille, de
Sebastopol, quien mejor lo expresó: "¿Para qué
pagamos impuestos? ¿No es para que depuren la maleza?"
El
absurdo procesamiento de casos
n
los últimos 15 años en los Estados Unidos, la reducción
de la tasa de homicidios de mujeres relacionados a la violencia
doméstica es menor que la disminución de la tasa de
homicidios en general. Esto a pesar de los miles de millones de
dólares que han sido asignados a las fuerzas de seguridad
y a las comunidades para el manejo de la violencia doméstica.
Y pese al hecho de que los homicidios relacionados a la violencia
doméstica son considerados los más prevenibles de
todos.
A diferencia de un robo
o un negocio de drogas que sale mal, los homicidios relacionados
a la violencia doméstica no surgen de la nada. El abuso y
la violencia en la relación suelen desarrollarse lentamente
a lo largo del tiempo. En el camino casi siempre hay luces de alerta
y gritos de auxilio. Varios estudios realizados en distintas partes
de los Estados Unidos han demostrado que una fuerte y concienzuda
respuesta de las fuerzas de seguridad en esos momentos es el único
- sí, el único - remedio que ha logrado reducir en
forma drástica la tasa de dichos homicidios.
Hasta este punto del
presente informe nos hemos centrado en las oportunidades que fueron
desperdiciadas en las últimas seis semanas de la vida de
Haille. Aunque estos incidentes pueden ser los más dramáticos
debido a su proximidad al asesinato, hay otros eventos ocurridos
durante varios años que son igualmente perturbadores, si
no es que más. Mencionaremos aquí sólo dos
de esos incidentes, los cuales debieron haber alertado a las autoridades
sobre el particular peligro que Atticus representaba para las mujeres,
eventos a los que, por el contrario, se les dieron la indiferencia
y desconsideración acostumbradas.
- En el 2001, una ex
novia de Atticus reportó al Departamento de Policía
del Condado de Sonoma múltiples violaciones, golpizas y
estrangulamientos cometidos por Atticus. Ésta quizás
sea la acusación más seria contra él en los
cinco años previos al asesinato - en lo que se refiere
a la sentencia que se le habría dado a Atticus si hubiera
sido hallado culpable; también en cuanto al trauma ocasionado
a la víctima y como un alarmante indicador del peligro
que Atticus de hecho encarnaba para las mujeres en general. Según
el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la violencia
sexual en la relación es uno de los cinco principales indicadores
de un futuro homicidio por violencia doméstica cometido
por un perpetrador.
Sin embargo, de acuerdo a la víctima, en el curso de la
investigación el detective nunca intentó siquiera
una llamada de pretexto, utilizando ya fuera a la víctima
misma o a cualquier otra persona que conociera al sospechoso.
Las llamadas de pretexto (llamadas telefónicas ensayadas
hechas por la víctima al perpetrador y grabadas por la
policía) son la norma para las investigaciones de casos
de violación sexual en los que la víctima y el sospechoso
se conocen. A menudo, esas llamadas tienen como resultado producir
evidencias que definitivamente lograrán la resolución
del caso. El hecho de no haber utilizado esta técnica investigativa
fue equivalente a renunciar al caso antes de darle al menos la
mitad de una oportunidad. Además, este caso nunca fue enviado
a la Oficina del Fiscal de Distrito para su revisión.
- En abril del 2004,
la misma víctima reportó haber recibido amenazas
de Atticus y que él había violado una orden de restricción
por violencia doméstica. Adicionalmente, al fiscal de distrito
se le proporcionó en ese momento una gran cantidad de información
sobre la historia de violaciones sexuales y ataques físicos
cometidos por Atticus. En abril, un cargo de violación
de una orden de restricción fue presentado contra él
por el fiscal de distrito del Condado de Sonoma. El caso tuvo
un par de audiencias y luego fue desechado por este funcionario.
Si en un principio el
fiscal de distrito estimó que las pruebas existentes ameritaban
presentar el caso, ¿por qué entonces lo desechó
dos meses después? No conocemos la respuesta en este caso
particular, aunque sí sabemos que la víctima estaba
cooperando. Pero según lo que hemos visto con demasiada frecuencia
en estos casos, a menos que el acusado le facilite las cosas al
fiscal de distrito declarándose culpable (lo cual Atticus
no hizo), el funcionario simplemente se ahorra la molestia de trabajar
el caso, se da la vuelta y lo desecha. No hay mucha seguridad para
las mujeres en esa estrategia.
También sabemos
que el fiscal de distrito del Condado de Sonoma, Stephen Passalacqua,
no ha mejorado en lo más mínimo, respecto de su antecesor,
la tasa de prosecución de casos de violencia doméstica.
Recordemos que ese antecesor, Mike Mullins, fue removido de su cargo
debido, en parte, a que tenía una de las tasas más
bajas de prosecución de casos de violencia doméstica.
Sabemos, asimismo, que el total de los fondos de Asistencia a Víctimas
destinados a víctimas de crímenes en el Condado de
Sonoma, bajo supervisión de Passalacqua, se redujo en más
del 60 por ciento del año 2003 al 2004.
La enorme cantidad de
fondos estatales y federales asignados a la violencia doméstica
ha producido mucha retórica rimbombante y programas con elevados
presupuestos para hacer que el público tenga una falsa sensación
de seguridad, creyendo que el problema ha sido resuelto. La realidad
es que sólo una mínima parte de los inmensos poderes
del sistema de justicia criminal alguna vez se ejerce a favor de
las víctimas. Y la violencia contra las mujeres continúa
rampante.
En el 2002, el Equipo
de Revisión de la Mortalidad por Violencia Doméstica
del estado de Washington calificó acertadamente este fenómeno
como "el absurdo procesamiento de casos".
Ese año, el Equipo
del estado de Washington publicó su revisión de 77
homicidios relacionados con la violencia doméstica. Lo que
descubrió como común presagio en muchos de esos casos
fue que los perpetradores de violencia contra mujeres pasaban -
una y otra y otra vez - por el sistema de la policía y las
cortes, sin que dicho sistema realmente en alguna ocasión
ejerciera sus poderes contra los perpetradores, hasta que éstos
por fin llegaban a cometer un homicidio.
La frase "absurdo
procesamiento de casos" resume adecuadamente la manera en que
nuestras agencias locales de las fuerzas de seguridad - policía,
fiscales, agentes penitenciarios, oficiales de libertad condicional
y las cortes de familia, todos por igual - manejaron a Atticus Reynolds.
En un caso tras otro, el sistema nunca implementó ni una
parte del poder real necesario para reprimir las conductas de Atticus,
proteger a la comunidad y prevenir el asesinato de Jasa 'Haille'
Anguillo.
La
Historia de Haille - Parte 3

Se
autoriza copiar y distribuir esta información siempre y
cuando el crédito y el texto se mantengan intactos.
Reservados © todos los derechos, Marie De Santis,
Women's Justice Center,
www.justicewomen.com
rdjustice@monitor.net
Traduccion por Laura E. Asturias / Guatemala
|

|