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* Ya sea que fueres
informante por mandato, defensora o defensor, o una madre o padre
no ofensor/a que sospecha que está ocurriendo abuso infantil,
NO lo denuncies ante los Servicios de Protección Infantil
(SPI), excepto en caso de que otras opciones hayan fallado. (Vease
la nota arriba.) Presenta tu reporte de abuso infantil a la policía
o a otra agencia de las fuerzas de seguridad, al menos inicialmente. La mejor manera de proteger a la madre o al padre que no abusa y a la víctima infantil contra los riesgos y abusos del sistema de los SPI es tomar tanta distancia de esta agencia como sea posible. Si eres informante por mandato, o cualquier otra persona interesada en hacer un reporte de abuso infantil, te recomendamos firmemente que optes por presentarlo a las fuerzas de seguridad (es decir, a la policía o al alguacil), no a los SPI. Recuerda que, si eres informante por mandato, la mayoría de leyes estatales te da alternativas respecto al lugar dónde puedes presentar tus reportes obligatorios. Contrario a la diseminada pero errónea creencia, las y los informantes por mandato en estos estados no tienen que hacer esas denuncias ante los SPI. (Para ver el texto de la ley del estado de California y una discusión previa sobre este punto, ir a En California y en muchos otros estados, las y los informantes por mandato NO tienen la obligación de presentar un reporte a los Servicios de Protección Infantil. He aquí un breve repaso acerca de por qué insistimos en que presentes reportes de abuso infantil a las fuerzas de seguridad y no a los SPI. (Para más discusión acerca de estos puntos, regresa a la Parte 1 aquí.
NOTA 1: Si presentas un reporte de abuso infantil a la policía, podría ocurrir que en algún momento la policía misma les pida a los SPI que participen, hasta cierto grado, en el manejo del caso. Sin embargo, aun cuando los SPI sí empiecen a jugar un rol en el caso, por lo general la madre o el padre no ofensor/a y la víctima infantil estarán en una situación mucho mejor que si sólo hubieras hecho la denuncia ante los SPI. Esto se debe a que el sistema de justicia penal usualmente continuará dirigiendo el caso. Además, aun en la eventualidad de que el sistema penal no pudiera recabar suficientes pruebas para obtener una sentencia criminal, la investigación de la policía, por sí misma, a menudo recabará numerosas evidencias que serán útiles y protegerán a la madre o al padre no ofensor/a cuando tengan que lidiar con los SPI. NOTA 2: Sí, el sistema de justicia penal puede ser tan abusivo como el de los SPI. Pero en general es muy poco probable que el sistema penal ponga en la mira a un/a progenitor/a no ofensor/a. Adicionalmente, si ocurriera algún abuso del sistema penal contra ese/a progenitor/a, provendría de un agente individual que no cumplió la política establecida y, como tal, sería más fácil de enmendar. Los abusos del sistema de los SPI contra una madre o un padre no ofensor/a, por otro lado, son inherentes al sistema mismo. Cuando los SPI injustamente ponen en la mira a la madre como objeto de investigación, acusaciones y amenazas de quitarle a su hija o hijo, es difícil corregir estos abusos con defensoría porque son parte del conjunto de políticas y prácticas normales de los SPI. NOTA 3: Numerosos estudios indican que el abuso infantil y la violencia doméstica coexisten dentro de una misma familia en el 30 al 50 por ciento de los casos, y en la inmensa mayoría de éstos es el mismo progenitor quien comete tanto el abuso infantil como la violencia contra su pareja. Dado que esta dinámica es tan común, una estrategia eficaz consiste en reportar ambos tipos de abuso ante la policía, lo cual incrementa sustancialmente la probabilidad de que ésta sea capaz de obtener una sentencia por lo menos en uno de los cargos. Recuerda, además, que la mayoría de perpetradores de violencia familiar está cometiendo una serie de delitos relacionados, como amenazas de muerte, vandalismo, privación ilegítima de la libertad, violencia sexual, etc. Si no existen suficientes pruebas de un crimen, es probable que sí haya muchas del siguiente. De modo que no reportes sólo el abuso infantil, sino también todos y cada uno de los delitos relacionados con violencia doméstica que sospeches que hayan sido cometidos. NOTA 4: Las leyes estatales exigen que las y los informantes por mandato presenten sus reportes de abuso infantil en forma escrita a las autoridades. Pero aun si no fueras informante por mandato, es una buena idea presentar tu reporte inicial por escrito como también verbalmente. No olvides guardar una copia para ti. NOTA 5: En el caso de derechos civiles de Nicholson contra Scoppetta, varios/as especialistas testificaron que el trauma que se les causa a niñas y niños cuando una agencia de bienestar infantil les retira de su madre o padre no abusivo/a puede ser tan severo como el trauma de haber presenciado la violencia doméstica, o incluso más grave que éste. Según tales especialistas, el trauma que un/a niño/a sufre al separársele de su madre o padre no ofensor/a es de hecho exacerbado cuando ha habido abuso en el hogar. (Nicholson contra Scoppetta fue una demanda colectiva de derechos civiles entablada por madres víctimas de violencia doméstica a quienes las agencias de bienestar infantil en Nueva York les habían quitado sus hijas e hijos por la única razón de que ellas habían sido 'incapaces de protegerles" contra la 'exposición' a esa violencia. El caso tuvo como resultado un acuerdo a favor de las madres y una orden judicial contra las agencias de bienestar infantil de Nueva York que les prohibió retirarles niñas y niños a madres y padres no ofensores por la única razón de ser éstas/os víctimas de violencia doméstica.) Vigila la respuesta de la policía. Si presentas tu reporte inicial de abuso infantil a las fuerzas de seguridad, el/la agente de policía podría con anuencia tomar tu denuncia, esforzarse por investigar el caso y luego remitirlo a un/a fiscal, quien también trabajará arduamente para que se haga justicia y la víctima infantil y sus familiares no ofensores gocen de seguridad. Las cosas van mejorando, aunque sea con lentitud. Pero mantente alerta. Una cantidad significativa de policías y fiscales aún piensa que la violencia familiar no debería ser tratada como un crimen. Algunos/as de estos/as funcionarios/as dirán y harán cualquier cosa para deshacerse de ti y de tu caso, a pesar de que las leyes estatales de los Estados Unidos exigen que la policía trate la violencia familiar como un crimen. Esos/as funcionarios/as podrían rehusarse a asentar tu denuncia, decirte que vayas a presentarla a otro lugar, engavetar el reporte, no realizar una investigación completa, desalentar a las víctimas, mentir tanto a ti como a la víctima o recurrir a cualquiera de cientos de maneras que se les ocurra para deshacerse de los casos en los cuales no quieren trabajar. En nuestro sitio hay disponibles varios recursos que te ayudarán a evaluar si estás obteniendo o no una respuesta adecuada del sistema de justicia penal y a presionar para que, de ser necesario, los errores sean corregidos. Ver Abogando por las mujeres en el sistema de justicia criminal en casos de violación, violencia doméstica y abuso infantil. A continuación ofrecemos sólo algunas sugerencias sobre las cosas a las que debes mantenerte alerta desde el inicio cuando intentas presentar tu reporte inicial a la policía.
NOTA 1: Dada la posibilidad de encontrar obstrucciones y resistencia a la hora de presentar una denuncia de abuso infantil en la policía, podrías estarte preguntando: '¿Y por qué debería molestarme en hacerlo, especialmente si los SPI están más que dispuestos a tomar el reporte sin ningún problema?' Es fácil responder esa pregunta. De hecho, se parece mucho a esta otra: '¿Por qué las mujeres en el siglo 19 debían molestarse en luchar por ser admitidas a las universidades, cuando podían ingresar a las academias para señoritas sin ningún obstáculo?'. La respuesta, obviamente, es que en las universidades estaba la verdadera educación y valía la pena luchar por ésta. Por la misma razón vale la pena un posible esfuerzo adicional para lograr que la policía maneje tu caso de abuso infantil de manera apropiada, ya que los poderes reales de la protección y la justicia para mujeres, niñas y niños están en el sistema de justicia penal, no en el de los SPI.
Introducción Si eres la madre o el padre que no abusa y los SPI abrieron un caso respecto a tu hija o hijo, probablemente ya sabes que estás en una situación difícil. En primer lugar, quizás has estado lidiando con un familiar violento o abusivo por algún tiempo. Y ahora, además de eso, tienes que enfrentarte a los SPI. Sería agradable creer que por fin estás en contacto con una entidad que en verdad quiere ayudarte. Sin embargo, es posible que hayas empezado ya a percibir esta atemorizante realidad: los SPI son una poderosa agencia gubernamental que está hurgando en los detalles más íntimos de tu vida y existe la muy real posibilidad de que quiera quitarte a tu hija o hijo. También es posible que los SPI te estén ordenando que participes en una serie de programas sociales bajo la amenaza de quitarte a tu hija o hijo si no lo haces. O tal vez ya te quitaron a tu hija/o y te están imponiendo condiciones que debes cumplir para que puedas recuperarla/o. En vez de sentirte ayudada, la mayor injusticia parece ser que de repente es tu conducta la que está siendo juzgada y son tus derechos parentales los que se ven amenazados, aunque toda la gente está de acuerdo en que no fuiste tú quien cometió el abuso. Antes que cualquier otra cosa, es importante que comprendas que los intensos temores y la sensación de traición que podrías estar sintiendo al lidiar con los SPI son las reacciones naturales al impredecible y a menudo abusivo ejercicio del poder por parte del sistema de los SPI y de la Corte Juvenil. Los SPI realmente pueden hacerte daño e imponer extensos controles sobre tu vida. Y pueden quitarte a tu hija o hijo usando las más insulsas acusaciones en tu contra, basándose prácticamente en ninguna prueba y con sólo el mecanismo más débil de debido proceso para protegerte, aun cuando tú no has hecho nada malo. La razón por la cual es tan importante que sepas que tu ansiedad es una reacción normal es que no empieces a sentirte peor respecto a ti misma/o, no sientas que estás perdiendo la razón ni pienses que eres la única persona a quien le ha ocurrido esto. A fin de sacar de tu vida a los SPI y regresar a tus hijas e hijos a la seguridad de tu custodia, necesitarás pensar con toda claridad y evitar entrar en pánico. Tendrás que prestar muchísima atención y aprender cómo funciona este sistema. Y es probable que tengas que mantenerte en esta batalla por algún tiempo. Pero no puedes hacerlo si te dejas derrotar y te desesperas. Cuando menos, trata de tener en mente que hay una conciencia cada vez mayor acerca de las injusticias y la virtual tiranía del sistema de los SPI, así como más esfuerzos por corregir estas injusticias, sobre todo en lo que se refiere a la madre o al padre que no comete abusos. No estás loca/o si sientes que los SPI te están victimizando y tampoco estás sola/o en tu lucha. Dado que las decisiones tomadas por el sistema de los SPI son tan arbitrarias e impredecibles, no existen garantías de que vayas a tener éxito. Pero si sigues las sugerencias que ofrecemos a continuación y eres consciente de que todo esto durará algún tiempo, podrás darte a ti misma/o y ofrecerles a tus hijas e hijos la mejor posibilidad de que esta agencia se esfuerce más por ayudarte que por dañarte. Quizás ello tomará algún tiempo, así que prepárate para un largo camino. Es probable que paso a paso podrás sacar de tu vida a los SPI y tus hijas e hijos estarán en la seguridad de tu hogar. De modo que no te rindas ni te desesperes. Las sugerencias que siguen deberían ayudarte a hacer esto tan fácil y suavemente como sea posible.
Cuanto mejor comprendas en cuáles maneras y por qué los SPI son tan dados a poner en la mira a la madre o al padre que no abusa, más automáticamente sabrás cómo conducirte y manejar tu caso con esta agencia. Como primer paso para protegerte mientras lidias con los SPI, aprende todo lo que puedas acerca de cómo funciona su sistema. A continuación, algunas fuentes de información sobre el sistema de los SPI y de la Corte Juvenil:
El solo término 'servicios de protección infantil' suena tan humanitario y congruente con lo que las madres desean, sobre todo las que están lidiando con un compañero violento, que ellas a menudo cometen el grave error de creer que esta agencia es su amiga. También pueden pensar que los SPI al menos estarán de su mismo lado o que, por supuesto, trabajarán para apoyar las necesidades e intereses de las madres. Es aún más fácil caer en esta errónea creencia cuando la persona a cargo de tu caso en la agencia es amable o te dice directamente que desea ayudarte. De hecho, esa persona podría en verdad creer que está ahí para brindarte ayuda. Las/os trabajadoras/es mismas/os de los SPI son a menudo ciegas/os a las dinámicas subyacentes del sistema para el cual trabajan. Lo cierto es que los SPI son una agencia gubernamental armada del enorme poder para quitarte a tu hija o hijo y hacerlo basándose en un diminuto pretexto, con el más bajo nivel de pruebas y mínimos derechos al debido proceso para ti. El sistema de los SPI está diseñado para investigar y determinar si eres una madre idónea o un padre adecuado, aun cuando toda la gente sabe que no fuiste tú quien abusó de tu hija o hijo. De modo que si eres la madre o el padre que no cometió abusos, en todas tus interacciones con los SPI recuerda que esta agencia ¡no es tu amiga!, ¡no es tu consejera!, ¡no es tu defensora! Tener esto siempre en mente te ayudará a evitar algunos de los errores más comunes y trágicos, como también a tomar las medidas básicas, pero cruciales, para protegerte contra los abusos de los SPI a lo largo del proceso. A continuación, los tipos de errores en que tantas mujeres caen si creen que los SPI están de su lado. Las mujeres suelen desnudar su alma ante la agencia. Le abren sus hogares y su vida familiar. Revelan toda clase de información íntima que luego los SPI podrán utilizar, y a menudo usarán, en su contra. Otro gran error de las mujeres, cuando creen que tienen a los SPI de su lado, es confiar en que la agencia está velando por los intereses de ellas. Bajan sus defensas. No prestan atención a lo que está ocurriendo. No se preparan ni se protegen a sí mismas. Y con suma frecuencia no llegan a percatarse de esto sino hasta que es demasiado tarde.
Situaciones como ésta ocurren una y otra vez. De modo que, desde el inicio, sé consciente de que los SPI están diseñados y apoderados para proteger a niñas y niños contra sus progenitores. La agencia no está trabajando a tu favor. Aun cuando los SPI te instruyan asistir a toda una serie de programas para ayudar a quedarte con tus hijas e hijos, es necesario que comprendas que si no cumples con estos programas a satisfacción de los SPI, la agencia te amenazará con quitarte a tus niñas/os. Ésta no es una relación amistosa. Aunque todo el mundo esté de acuerdo en que tú no cometiste el abuso infantil, te encuentras en una relación de oposición con la agencia y, dicho sea de paso, una relación particularmente precaria. La prueba de que estás en una relación de oposición con los SPI es que (en la mayoría de estados) la Corte Juvenil debe asignarte un/a abogado/a que represente tus intereses y te proteja contra los poderes de los SPI cuando te enfrentas a esta agencia en un tribunal. Éste es un enorme indicio de que incluso las cortes reconocen que tú, la madre o el padre que no cometió el abuso, estás en una relación de oposición con los SPI y que necesitas protección legal contra los poderes de la agencia. Otra manera de ver esto es comprender que el único poder especial que le ha sido autorizado al sistema de los SPI y de la Corte Juvenil es uno que puede dañarte mucho; es decir, el poder de quitarte a tu hija o hijo. Los SPI carecen de cualquier poder especial para ayudarte. Si bien es cierto que la agencia puede referirte a diversos servicios sociales y psicológicos, también lo es que puedes conseguirlos por tu propia cuenta. Peor aún, cuando los SPI te dan tales referencias, suele tratarse de referencias obligatorias dadas bajo la amenaza de que, si no cumples estas instrucciones, perderás a tu hija o hijo. Pero en lo que respecta a un singular poder gubernamental diseñado para ayudarte a ti, la madre o el padre que no cometió abusos, los SPI no tienen nada. La agencia carece de autoridad para responsabilizar al perpetrador, no tiene el poder de obtener justicia ya sea para ti o para tu hija/o y no está apoderada para protegerte. Es crucial que lo comprendas: una vez que los SPI han abierto un caso concerniente a tu hija o hijo, la agencia te investigará y juzgará a ti, aunque sea plenamente sabido que no fuiste tú quien cometió el abuso. Y se está determinando si han de quitarte o no a tu hija o hijo. Ésta no es una relación amistosa. Te encuentras en una relación de oposición con los SPI. Vale la pena repetirlo. Indiferentemente de cuán colaboradora, alentadora o humanitaria parezca ser la persona de los SPI que está trabajando en tu caso, el sistema de la agencia NO es tu amigo. Te está investigando a ti. Tú estás bajo amenaza de perder a tu hija o hijo. NOTA: El sistema de los SPI fue establecido a mediados del siglo pasado, en momentos en que los derechos de las mujeres y de la infancia dentro de la familia aún no estaban bien establecidos. La violencia familiar no era considerada un crimen; es decir, no se la veía como una grave ofensa contra la sociedad. El hogar del hombre era su castillo, y las mujeres, las niñas y los niños sus subordinados legales. Los SPI fueron estructurados de tal manera que encajaran dentro de estas muy patriarcales visiones y hoy día, en gran medida, la estructura y el funcionamiento de la agencia siguen estando legalmente permeados de esos estilos retrógrados y opresivos.
* No desnudes tu alma frente a los SPI. Recuerda siempre que todo lo que le digas a cualquier persona que sea parte del sistema de los SPI puede ser usado en tu contra, y a menudo lo será. Entonces, no les cuentes todo a trabajadoras/es de la agencia, como tampoco a mediadoras/es, evaluadoras/es, investigadoras/es, personal de la corte o cualquier otra persona. Piensa antes de hablar. Sé siempre consciente de que: a) esas/os trabajadoras/es son especialistas en extraerte declaraciones que no habrías dado si hubieras tenido tiempo para pensar en lo que dirías; b) estas personas tienen el poder de quitarte a tu hija o hijo; y c) tus palabras pueden ser fácilmente tergiversadas. Además, sé consciente de que, aun cuando puedas conducirte bien en situaciones de negocios y sociales, ello no significa que podrás hacerlo durante tus conversaciones con los SPI. Esto se debe a que el tema de esas interacciones con la agencia es tan cercano a tu corazón, tan preciado y doloroso. Es algo que te hace muy vulnerable a la más pequeña de las manipulaciones. Muchas/os trabajadoras/es de los SPI no vacilarán en aprovecharse de tu vulnerabilidad. * Decide cuidadosamente acerca de cuándo y cómo hacer valer tus derechos ante los SPI. Sé consciente de que al afirmarlos estás frente a un arma de doble filo. Una vez que te has percatado de los riesgos que implica decir demasiado durante tus conversaciones con los SPI, podrías concluir que tu mejor apuesta es no hablar en absoluto con la agencia. Después de todo, al igual que cualquier persona en los Estados Unidos, tienes el derecho a guardar silencio. En efecto, si en el sistema de justicia penal se te está acusando de un crimen, cada abogado/a del mundo te aconsejaría que guardes silencio. Te diría: 'Ni siquiera hables con la policía. Todo lo que digas puede ser y será usado en tu contra en un tribunal'. Incluso una persona acusada de asesinato tiene el derecho a permanecer callada y rehusarse a cooperar con las autoridades, excepto si un juez le ordena hacerlo. Por supuesto, tú tienes el mismo derecho a guardar silencio en tus interacciones con el sistema de los SPI. Además, tienes el derecho a no permitir que la agencia ingrese a tu hogar a menos que haya obtenido una orden de cateo. Tienes el derecho a no cooperar con los SPI. Tienes el derecho a no participar en ninguno de los programas a los cuales la agencia te diga que quiere que asistas. Y tienes también muchos otros derechos. Después de todo, vives en los Estados Unidos, ¿no? Y ninguna agencia gubernamental puede empezar a darte órdenes, decirte que hagas esto o aquello ni que vayas ahí o allá si no aplica el debido proceso ni presenta en un tribunal pruebas fehacientes que demuestren que hiciste algo reñido con la ley. ¡La única orden que debes obedecer es la de un/a juez/a! Sin embargo, aquí está la otra mitad de un dilema que tienes con los SPI: el de 'mal si lo hago y mal si no lo hago'. Por una parte, en vista de que te encuentras en una relación de oposición con esta agencia, el mejor consejo legal sería que hagas valer tus derechos. Por otro lado, los SPI tienen el apabullante poder de llegar a quitarte a tu hija o hijo valiéndose de las acusaciones más imprecisas, un mínimo nivel de pruebas y, como protección para ti, apenas el más débil sistema de debido proceso. Ahí está la trampa. La situación de doble filo en la que te encuentras. La terrible injusticia y virtual tiranía del poder de los SPI. Las restricciones legales y probatorias a los poderes de los SPI son tan mínimas que, si no haces valer tus derechos ante la agencia, el/la trabajador/a de los SPI puede fácilmente tomar represalias usando en tu contra el poder prácticamente ilimitado del sistema. Esa persona puede presentar acusaciones imprecisas y prejuiciosas contra ti, como decir que eres 'inestable', que estás 'aislando a tu hija de su padre (o madre)', que eres 'incapaz de proteger' y debiste 'haber sabido sobre el abuso' o que te estás 'involucrando en violencia doméstica' aun cuando tú eres la víctima de ésta. (Ninguna de estas acusaciones son crímenes.) Y luego el/la trabajador/a puede apoyar tales acusaciones contra ti en la Corte Juvenil con apenas un mínimo de pruebas, incluso las más falsas, o con pruebas que no serían admisibles en un tribunal penal. Y de esta manera el sistema de los SPI puede quitarte a tu hija o hijo. (Recuerda que el sistema de los SPI y de la Corte Juvenil funciona bajo el estándar de 'preponderancia de pruebas'; es decir, el 51 por ciento de las pruebas, el más bajo estándar jurídico probatorio. Esto significa que todo lo que los SPI tienen que hacer es presentarle a la corte 1 por ciento más de pruebas a su favor de las que tú presentas a favor tuyo, y la agencia gana. De modo que, una vez que los SPI hacen una acusación en tu contra, es extremadamente difícil que puedas defenderte y muy fácil que la agencia consiga que el caso se vuelque contra ti.) * Algunas sugerencias para que hagas valer tus derechos ante los SPI Todo lo anterior se traduce en que deberás tomar algunas decisiones muy cuidadosas y difíciles acerca de si quieres hacer valer tus derechos ante los SPI y de cuándo y cómo hacerlo. La meta es que obtengas el mayor beneficio y protección de la afirmación de tus derechos y al mismo tiempo continúes cooperando lo suficiente para evitar que los SPI empiecen a hacer nuevas acusaciones en tu contra. Nuestra recomendación general es que si llegas a hacer valer tus derechos, y cuando lo hagas, te asegures de afirmarlos en un tono de cooperación, profesional y cortés. A continuación, algunas sugerencias para diversos grados de afirmación de tus derechos:
Al principio, leer los informes de los SPI y de la corte puede ser difícil porque una gran parte del lenguaje en ellos podría no ser familiar para ti. Pero no te rindas. Sólo sigue leyendo. No pasará mucho tiempo antes de que entiendas la jerga, sobre todo si estás anuente a continuar haciendo preguntas durante el proceso. *** Una de las primeras cosas que debes buscar, circular y subrayar en estos materiales son las palabras exactas de las acusaciones de los SPI en tu contra. Si no sabes con precisión cuáles son esas acusaciones específicas, será prácticamente imposible que puedas defenderte. Si los SPI se están preparando para hacerte ingresar a un programa, quitarte a tu hija/o o retenerla/o, en algún lugar de su informe escrito habrá una lista sumaria que le indica al juez o la jueza por qué el/la trabajador/a de los SPI considera necesario emprender la acción contra ti. Ésta es la lista de acusaciones en tu contra. ¡Encuéntrala! Una de las primeras preguntas que les hacemos a las mujeres cuando acuden a nosotras respecto a un problema con los SPI es: "¿Cuáles son las acusaciones de los SPI en tu contra?" Son tantas las que responden que no saben, o repiten algo que la trabajadora social les ha dicho. Sin embargo, no importa qué diga un/a trabajador/a social. Lo que esta persona te diga no es oficial y puede cambiar de un día al otro. Lo que cuenta, lo que importa, lo que necesitas saber es qué escribió el/la trabajadora social (y las/os evaluadoras/es, mediadoras/es, etc.) en sus informes. De modo que siempre lee lo que está en los informes si quieres saber en realidad a qué te estás enfrentando. Saber con exactitud de qué se te está acusando oficialmente es el primer paso esencial para preparar una buena defensa. *** Otra cosa que debes buscar (así como circular y subrayar) conforme lees el informe de los SPI o los documentos judiciales es cualquier declaración escrita falsa que se haya presentado, en particular toda aquella que te haga quedar mal. Será muy útil que en una hoja separada hagas una lista de todas las pruebas y declaraciones falsas o malinterpretadas que se estén presentando en tu contra. Esta lista puede orientar tus pensamientos conforme desarrollas una lista correspondiente de puntos y pruebas para tu defensa. NOTA 1: Tienes derecho a ver TODOS y CADA UNO de los informes concernientes al caso de tu hija o hijo, como también a obtener una copia de éstos. Ello incluye todos los documentos judiciales. Si no te proporcionan automáticamente copias de estos documentos conforme son producidos, pídele a tu trabajador/a social que te las consiga en un plazo de 24 horas. Si no lo hace, escribe de inmediato una carta de una página de extensión a quien dirige los servicios sociales y al juez o jueza que conoce tu caso. Tus conocimientos actualizados de lo que se encuentra en estos informes es demasiado vital para tu futuro, por lo que debes presionar a las autoridades a que te entreguen los informes. NOTA 2: No esperes hasta el día previo a la siguiente audiencia judicial o reunión para comenzar a leer los documentos. Léelos todos tan pronto como te sea posible después de recibirlos. NOTA 3: No hay duda de que leer estos documentos puede ser una experiencia deprimente y deshumanizadora debido a la manera extraña y a menudo distorsionada en que los/as trabajadores/as de los SPI escriben sobre tu familia. Desafortunadamente, lo desagradable de leer los documentos es una razón por la cual muchas mujeres no los leen sino hasta que es demasiado tarde para responder en forma efectiva. Pero no puedes darte el lujo de no leerlos. Así que pídele a una amiga o una persona solidaria de tu familia que se siente a tu lado y los lea contigo. Una buena amiga no sólo te ayudará a vivir la experiencia emocional que implica leerlos, sino a menudo también notará puntos importantes en los textos que podrían pasarte desapercibidos debido a tu estado emocional. * Si no hablas ni lees bien el idioma inglés, insiste en que te den los materiales en tu propio idioma. Insiste en ello, tantas veces como sea necesario. Es sumamente importante. Si el/la trabajador/a de los SPI a cargo de tu caso o cualquier otra persona en el sistema está hablando mal tu idioma, solicita un/a intérprete. Y pídelo de nuevo. Si el/la trabajador/a no te consigue un/a intérprete después de que hiciste la solicitud, no finjas que entiendes lo que se está hablando. Todo lo contrario: debes seguir indicando que no entiendes lo que se está diciendo. Es tan crucial para ti que comprendas todo lo que se está diciendo y escribiendo sobre el caso de tu hija o hijo. Si a pesar de tus pedidos el/la trabajador/a social no te provee una interpretación lingüística apropiada ni traducciones escritas, trata de encontrar una persona que pueda escribir tus solicitudes y quejas. Tu carta al juez o la jueza o a quien dirige los SPI puede ser tan sencilla como la siguiente.
Involucrarte con los SPI representa una enorme tensión emocional por el hecho de enfrentarte a un sistema desconocido, amenazador y apabullante. Comprar y mantener un cuaderno de apuntes podría parecerte una tarea adicional que no quieras hacer, pero lo cierto es que el cuaderno puede ahorrarte una gran cantidad de tiempo y ansiedad. Puede ponerte en control. Tu cuaderno podría llegar a ganarte el caso. De modo que compra uno y ¡llévalo contigo todo el tiempo! Algunas de tus mejores reflexiones y estrategias sobre tu caso llegarán a ti en los momentos más extraños. Y usa el cuaderno: * Toma notas durante todas las reuniones, audiencias judiciales y conversaciones telefónicas. * Apunta nombres, preguntas y recordatorios, así como pensamientos sobre las pruebas. * Describe detalladamente lo que quieras decir, lo que te interesa preguntar y lo que deseas lograr, antes de asistir a reuniones o ir a las audiencias judiciales. Tómate tiempo durante las reuniones para consultar tus apuntes. * No olvides ponerle fecha a todo lo que escribas. Además, compra una carpeta grande y segura en la que puedas guardar todos tus papeles juntos en un solo lugar.
Este consejo podría parecer un tanto fuera de lugar. Después de todo, ya tienes más de lo que puedes manejar con el caso de los SPI. Entonces, ¿por qué considerar abrir otro caso con la policía? Sin embargo, presentar un reporte ante la policía, ya sea por el abuso infantil, por la violencia doméstica o por ambos, podría resultar más útil para tu caso con los SPI que cualquier otra cosa que puedas hacer. Nuestro mejor consejo es que presentes ante la policía un reporte del abuso que el perpetrador cometió contra la niña o el niño, además de un reporte separado de cualquier acto de violencia o amenazas de violencia que el perpetrador haya ejercido contra ti. Un fuerte caso penal contra el abusador puede a menudo protegerte contra los SPI en varias formas. * La existencia de un caso criminal contra el perpetrador suele forzar a los SPI a trabajar en coordinación con el equipo del sistema penal. Dado que este sistema sólo persigue al ofensor y nunca a la madre o al padre que no comete abusos, a menudo los SPI se ven obligados a trabajar más también en esa dirección y tienden a dejar de tratarte a ti, que no abusaste de nadie, como mala madre o mal padre. * La policía y los/as fiscales (el equipo del sistema de justicia penal) por lo general buscan proteger a la niña o al niño contra todo contacto con el perpetrador. Esto a menudo desalienta cualquier intento, por parte de los SPI, de exigir que haya mediaciones, conferencias familiares y reunificación familiar con el perpetrador. Y, por supuesto, si el sistema penal envía al perpetrador a la cárcel, ello desmotiva aún más los intentos de los SPI de reunificar a éste con la niña o el niño. * La policía y los/as fiscales serán mucho más rigurosos/as que los SPI en recabar pruebas contra el abusador. Es más, las pruebas recabadas por la policía se centrarán estrechamente en los actos de abuso. Al destacar la conducta criminal violenta del perpetrador, las pruebas recabadas por la policía exponen la situación de riesgo y amenaza en que te encontrabas como madre de la niña o el niño y las limitadas opciones que tenías para lidiar con esta situación. Siendo así, dichas pruebas suelen ser las mejores para defenderte contra las acusaciones de los SPI. * El sistema de justicia penal posee más peso y poder que los SPI, de modo que ese sistema usualmente es el que manda en aspectos cruciales del manejo del caso. La existencia de un caso penal contra la persona perpetradora no garantiza que los SPI dejarán de poner en la mira a la madre o al padre no ofensor/a. Pero, cuando menos, por lo general tiende a trasladar la culpa general más adonde debería estar: hacia quien cometió los abusos. Y en muchas instancias, la existencia de un caso penal puede hacer girar las cosas lo suficiente para impedir que el sistema de los SPI y de la Corte Juvenil te quiten a tu hija o hijo. NOTA: Podrías tener que presionar un poco a la policía para lograr que asiente la denuncia, en particular si los SPI ya están involucrados en el caso. Pero si un miembro de tu familia ha sido violento contigo o con tu hija o hijo, la policía no puede rehusarse a tomar el reporte. Y si te topas con un/a agente que se niega a tomar tu reporte, ve inmediatamente a hablar con el sargento o con quien dirige la unidad de violencia familiar del Departamento de Policía. Si continuaras teniendo problemas para lograr que la policía tome seriamente tu caso, consulta la serie de recursos disponibles en nuestro Manual en línea: Abogando por las mujeres en el sistema de justicia criminal en casos de violación, violencia doméstica y abuso infantil.
La mayoría de las veces que madres desesperadas nos llaman respecto a sus casos con los SPI, no pueden explicar el estado de los procedimientos legales y a menudo no saben cuál es el propósito de la siguiente reunión o audiencia judicial. No es su culpa. El sistema de los SPI es complejo. Además, la mayoría de trabajadoras/es de la agencia no considera que sea su trabajo mantenerte informada/o. Lamentablemente, aparte de un/a abogado/a que podría asignársele a tu caso cuando vas a la corte, no hay nadie en el sistema de los SPI y de la Corte Juvenil cuyo trabajo consista en actuar como tu defensora o defensor. Y tal como discutiremos adelante en mayor detalle, aun cuando la Corte Juvenil te ha asignado un/a abogado/a, estos/as abogados/as se distinguen por ignorar las necesidades de sus clientes. No es justo. Pero tienes que asumir la responsabilidad de mantenerte informada/o acerca de lo que está ocurriendo exactamente en tu caso. Es esencial que conozcas el propósito de cada reunión, evaluación y audiencia judicial antes de que vayas a éstas. ¿Qué asunto será decidido? ¿Cuál es la posición de los SPI acerca de este asunto? ¿Es necesario defenderme contra esa posición? ¿Cómo necesito defenderme? No puedes prepararte de manera efectiva si no tienes toda esa información. Una vez que te habitúes a mantenerte informada/o sobre el estado paso a paso del caso de tu hija o hijo, una buena parte de tu ansiedad y pánico se desvanecerá.
Tener a tu lado a una amiga o un amigo inteligente y generosa/o te fortalece en muchas formas. Les indica a las autoridades que alguien más está observando y que eres importante para esa persona. Una amiga o amigo a tu lado hace que no te sientas intimidada/o, te recuerda preguntas que querías hacer, te ayuda a recordar cosas que fueron dichas. Y el hecho de tenerle a tu lado desalienta malos tratos por parte de las autoridades. Te hace sentir más fuerte. Te da a alguien con quien compartir la experiencia antes, durante y después. Hace que no te sientas tan completamente sola/o. Trata de tener siempre una amiga o amigo a tu lado en todas tus interacciones con el sistema de los SPI y de la Corte Juvenil. No esperes hasta el último momento para hacer los arreglos. Una vez que hayas encontrado a alguien que te acompañe, infórmale del propósito de la reunión o audiencia. Pregúntale si estaría anuente a leer algunos de los documentos relevantes. Háblale sobre el rol que te gustaría que jugara en las reuniones o audiencias. Encuéntrate con ella o él para ir juntas/os a esas citas, en vez de reunirse en el lugar donde se llevarán a cabo. Trátale como si fuera oro. Dile 'gracias' una y otra vez.
Una de las cosas más exasperantes que las mujeres experimentan cuando pasan por el sistema de los SPI es que sus palabras son malinterpretadas, tergiversadas o negadas. Entonces, tanto como sea posible, comunícate por escrito con la agencia. Sugerencias para preparar una comunicación escrita breve, rápida y eficaz están disponibles en Cómo escribir una carta efectiva para lograr que el sistema funcione a tu favor. En tus interacciones con el sistema de los SPI, * Escribe notas breves que resuman tu comprensión de las conversaciones que has tenido con los SPI. Apuntes tales como el ejemplo que ofrecemos abajo hacen prácticamente imposible que el/la trabajador/a de la agencia después niegue haber dicho algo. Porque, si hubo un malentendido, esa persona debió haberlo aclarado de inmediato al recibir tu nota. Dar un seguimiento regular con esas notas a las llamadas telefónicas y reuniones también establece un registro de los eventos a lo largo del tiempo. Y quizás lo más importante sea que esos apuntes sirven como un aviso al sistema de los SPI de que no hay lugar para faltas de atención cuando traten contigo. Al mismo tiempo, transmiten un tono profesional y de cooperación. Así que escribe muchas notas. ¡Y no olvides guardar copias!
* Expresa siempre cualquier queja que pudieras tener en una carta de una página que siga el formato descrito aquí: Cómo escribir una carta efectiva para lograr que el sistema funcione a tu favor. Aunque toma un poco más de tiempo preparar ese tipo de cartas, este formato es muy efectivo para obtener un rápido remedio a tu queja. * Pon siempre por escrito tus solicitudes. Estas solicitudes escritas pueden ser tan simples como la nota que figura arriba cuando se trata de pedidos sencillos, o podrían requerir una carta más larga, de una página, como la que recomendamos para las quejas. * Al igual que con tus solicitudes, siempre es mejor poner en forma de carta tus condiciones, y que de igual manera hagas valer tus derechos. Y una vez más, para control de calidad: siempre guarda copias y mantenlas todas en un lugar seguro.
Muchas de las órdenes judiciales que se te entregan en un caso con los SPI te parecerán totalmente injustas. De hecho, lo son y, peor aún, a menudo van en contra del bienestar y seguridad tanto tuyos como de tu hija o hijo. Sin embargo, debes cumplirlas al pie de la letra, aun mientras te estás esforzando por hacer todo lo posible para que sean modificadas. No hay nada que disguste tanto a una corte como el hecho de que alguien desobedezca una orden judicial. Incluso el abuso infantil no parece molestarles tanto a las autoridades como lo que consideran un desafío a sus órdenes judiciales. De modo que lee y conoce lo que está escrito en la orden y obedécelo al pie de la letra. Lo último que querrás es que el sistema tome represalias contra ti y te quite a tu hija o hijo sólo porque no cumpliste la orden de asistir a tal o cual programa. Ten en mente que esto puede ocurrir así de fácil. Y obedece a cabalidad todas las órdenes judiciales. Otra cosa que ocurre con demasiada frecuencia y a la cual debes mantenerte alerta es la siguiente. Un/a trabajador/a de los SPI podría informarte verbalmente que no tienes que cumplir una u otra parte de lo que está escrito en el plan de servicios aprobado por el juez. Sin importar lo que hagas, no le creas a esa persona. Antes de siquiera pensar en cambiar cualquier aspecto de tu cumplimiento de las órdenes judiciales o los planes de servicio escritos, ¡insiste en que el/la trabajador/a social ponga por escrito todos y cada uno de los cambios! También exígele que firme y feche su declaración, además de que te dé por lo menos una copia de la declaración firmada. Si esa persona no pone los cambios por escrito, tú debes continuar cumpliendo con la orden y el plan de servicios tal como están redactados. Y si un/a trabajador/a social o cualquier miembro del sistema de los SPI te dice que hagas algo que es diferente a lo que está en la orden escrita, deberías escribir una nota tuya, fechada y firmada, y enviarla al juez o a quien dirige los servicios sociales. Explica brevemente que tu trabajador/a social te dijo que hicieras tal o cual cosa, pero que tú sabes que tienes la obligación de obedecer la orden escrita hasta que ésta sea modificada por escrito. Recuerda: lo que cuenta es lo que está escrito en blanco y negro. Vale la pena repetirlo. No te dejes engañar ni confundir por algo que un/a trabajador/a social te informa verbalmente un día, pero que al día siguiente olvida haberte dicho. No permitas que los abusadores, evaluadores/as, mediadores/as ni nadie más te influencie en forma verbal para que vayas en contra de lo que está escrito en blanco y negro. Incluso algo tan aparentemente pequeño como alterar un calendario de visitas puede ser usado en tu contra en la corte y es probable que lo será. ¡Que te lo pongan por escrito! ¡Obedece todas las órdenes judiciales tal como están redactadas!
Si los SPI han detenido a tu hija o hijo, recuerda que tú sigues siendo su madre y que ella o él necesita más que nunca tu atención maternal. No violes ninguna de las órdenes judiciales pero, aun dentro de las restricciones de éstas, haz todo lo que puedas para continuar siendo la madre tu hija o hijo. ¡Sé creativa! Piensa con anticipación cómo sacarles el mayor provecho a las llamadas telefónicas y las visitas.
Si la Corte Juvenil te ha asignado un/a abogado/a, no confíes en que esta persona preparará y presentará tu caso de manera apropiada. Son tantas las madres a quienes los SPI equivocadamente les quitan sus hijas e hijos, y tantos/as los/as niños/as que de igual forma pierden a sus madres, sólo porque los/as abogados/as que fueron asignados/as para representar a madres y padres no ofensores a menudo hacen poco o nada en nombre de sus clientas/es. Nadie que se encuentre en cualquier situación puede sentarse a esperar y confiar en que su abogado/a luchará eficazmente por su caso. Tienes que ser su socia/o. Debes comprender tu caso, participar en prepararlo y, lo más importante de todo, vigilar a tu abogado/a. Pero cuando tú eres la madre o el padre no ofensor/a a quien la Corte Juvenil le ha asignado un/a abogado/a para el caso con los SPI, es necesario que multipliques mil veces este consejo. Por regla general, los/as abogados/as asignados/as para representarte en un caso con los SPI son abogados en su peor expresión. Con frecuencia no se preparan, no pelean, no devuelven llamadas, no se reúnen con sus clientes y desconocen los hechos básicos del caso. Como resultado de ello, a menudo terminan dejando a sus clientes a merced de los más flagrantes abusos del sistema de los SPI y de la Corte Juvenil. No permitas que esto te ocurra a ti. A fin de lidiar efectivamente con un/a abogado/a que se te asignó para representarte en un caso con sistema de los SPI y de la Corte Juvenil, es útil primero comprender por qué este sistema les saca los peores rasgos a tantos/as abogados/as.
Cuando miras todos estos factores juntos, es fácil comprender por qué el/la abogado/a que el sistema de la Corte Juvenil te asignó es tan dado/a a representar tus intereses en forma pésima. Afortunadamente, hay algunas cosas que puedes hacer para que tu abogado/a eleve su nivel de desempeño de modo que te represente mejor. * Sugerencias para aumentar las probabilidades de que tu abogado/a luche eficazmente por tu caso: * Entérate de qué les gusta a los/as abogados/as. A la mayoría le gusta llevar pruebas sólidas a la corte. Quieren lucir bien ahí y ganar inteligentemente. Y les gusta hacer todo eso con un mínimo esfuerzo o, mejor dicho, sin ningún esfuerzo. Lo que esto significa para ti es que si puedes armar a tu abogado/a con pruebas sólidas que respondan de manera inteligente al caso de los SPI contra ti, y si puedes hacerlo con una mínima demanda del tiempo de tu abogado/a, tendrás buenas probabilidades de que éste/a batee duro por ti en la corte. Entonces... * Infórmate y prepárate. Averigua cuáles son las acusaciones en tu contra. Conoce el propósito exacto de la siguiente audiencia judicial (es decir, cuál asunto se supone que esa audiencia ha de resolver). Luego prepárate antes de reunirte o comunicarte con tu abogado/a, incluso antes de llamarle por teléfono la primera vez. Haz una serie de notas breves para ti misma/o acerca de las principales preguntas que quieres hacerle, como también de los puntos más importantes que deseas comunicarle. Trata de poner estos puntos en una forma tan condensada como te sea posible, para que puedas referirte a ellos y leerlos con una sola mirada. * En todas tus comunicaciones con tu abogado/a, habla sólo del asunto o asuntos legales que debes discutir. Esto puede ser muy difícil, en vista de las desgarradoras emociones de tu situación. Y puede ser casi insoportable percatarte de que tu abogado/a no está tratando de mover el cielo y la tierra para asegurar que los SPI no te quiten a tu hija o hijo. Pero es muy poco probable que tu dolor le conmoverá. Si descargas ese dolor en tu abogado/a, podrías alejarle en vez de acercarle a tu causa. Continúa recordándote a ti misma/o que la mejor manera de impedir que los SPI te quiten a tu hija o hijo es conseguir que tu abogado/a luche eficazmente por ti en la corte, y la mejor manera de lograr esto es referirte sólo al asunto legal que es necesario discutir. Una forma de ayudarte a hacer esto es imaginar que tendrás únicamente cinco minutos para hablar con tu abogado/a. Luego, en los días antes de tu cita con él o ella, piensa: ¿Cuáles son las preguntas y puntos más importantes que necesito comunicarle en esos cinco minutos? Esto debería ayudar a mantenerte muy centrada/o y clara/o acerca de lo que quieres decir y preguntar. Como ya mencionamos, escribe estos puntos en una breve serie de notas para ti. Mantén esas notas a mano para referirte fácilmente a ellas en una sola mirada cuando te reúnas o hables con tu abogado/a. * Prepara una página informativa para tu abogado/a. Debe ser un resumen muy breve ~ una lista punto por punto ~ de los principales aspectos de información, pruebas y testigos/as que tu abogado/a necesita para tener éxito en la batalla legal que se acerca. Dicho de otra forma, en tus pensamientos y preparación sé tú misma/o el/la abogado/a que está argumentando tu caso. El producto final que le darás a tu abogado/a debería caber todo en una página, o dos como máximo. Recuerda que estos/as abogados/as tienen una enorme carga de casos similares. Leerán una página. Van a apreciar leer una sola página. Pero si les das un manojo de hojas, es probable que no leerán ni siquiera la primera. Si existen documentos de apoyo que creas que tu abogado/a debería tener, describe en esa página los que tengas. Indícale que estás adjuntando una copia de ellos o que le entregarás los documentos cuando sean necesarios. Si cuentas con información adicional que no pudiste incluir en la única página, pon exactamente esto como punto final en ella. Escribe, por ejemplo, "Además de lo anterior, hay dos testigos adicionales que pueden dar fe de las lesiones que mi hijo sufrió hace un año. Tengo una copia de mi solicitud de una orden de restricción temporal en ese tiempo (en la cual anoté las amenazas de violencia contra mí). También puedo obtener una carta de la consejera a la que visité en esos días, quien puede dar testimonio de mis temores por mí y mi hijo". Escribe tu información punto por punto (al igual que este texto), poniendo primero los más importantes. No olvides indicar claramente, al tope de la página, tu nombre, tu(s) número(s) de teléfono, el número del caso y la fecha, así como el nombre de tu abogado/a. * Pregúntale directamente a tu abogado/a qué argumentará y pedirá en la corte. No seas tímida/o respecto a esto. Es completamente apropiado para la relación abogado/cliente que seas muy específica/o al preguntarle a tu abogado/a qué va a argumentar en tu nombre en la corte y cómo lo hará. También es totalmente apropiado, y de hecho es la médula de la relación abogado/cliente, que le digas en detalle cómo quieres que te represente. Entonces, habla. Pregúntale: "¿Cuáles pruebas presentará usted en mi defensa contra la acusación de los SPI de que yo debería haber sabido que mi esposo estaba abusando de su hijastra?" "¿Va a presentar usted la carta de la consejera?" "¿Presentará los reportes policiales de violencia doméstica de hace un año?" "¿Va a presentar la declaración de la amiga de mi hija?" "¿Qué hará usted si el juez no me devuelve la custodia?" "Quiero que usted pida más visitas". "Quiero que argumente firmemente en contra de que los SPI me digan que debo recibir consejería junto con mi esposo". "Quiero que argumente contra esto basándose en la historia de violencia doméstica", etc. Toma nota de las respuestas y reacciones de tu abogado/a a estas preguntas y afirmaciones. Podría ser que algunas de tus solicitudes no sean legalmente viables para una audiencia particular. Pero si éste fuera el caso, tu abogado/a debería darte explicaciones completas, exactas y razonables. A fin de cuentas, su trabajo es representar tus intereses en la corte. * Cuando vayas a la corte, ten siempre a mano copias adicionales de la página informativa para tu abogado/a y de la serie de notas para ti. La triste realidad es que, aun si le diste a tu abogado/a una copia de tu página informativa una semana antes de la audiencia, existe una real posibilidad de que aún no la haya leído. Así que lleva copias al tribunal. Una vez que ya estés en el tribunal, es casi seguro que tu abogado/a la leerá, o volverá a leerla, cuando esté sentado/a en la sala de la corte o en el pasillo mientras esperan que tu caso sea llamado. De todos modos, el tiempo de espera antes de que la audiencia comience suele ser un buen momento para tener la atención de tu abogado e intercambiar ideas de última hora, porque está ahí sin nada qué hacer en particular. Pero antes de que le toques el hombro para hablarle, sugerimos, como siempre, que te tomes un minuto y escribas tus puntos y preguntas. La razón por la cual es tan importante que tengas una serie de notas para ti misma/o al momento de ir a la corte es que suele ser tan fácil olvidar los puntos más importantes cuando estás nerviosa/o y molesta/o. El ambiente en la sala de la corte puede ser muy intimidante, caótico y confuso. Así que lleva tus notas. Y lleva también una copia de las notas que escribiste para tu abogado/a. * Recuerda: Lleva contigo una amiga o amigo inteligente y solidaria/o a las reuniones con tu abogado/a y a las audiencias judiciales. Lleva también tu cuaderno para que puedas apuntar nuevos puntos y preguntas que te surjan durante los procedimientos en la corte. * Si a pesar de todo lo anterior tu abogado/a te falla en la corte, no presenta las pruebas a tu favor, tergiversa tu versión de los hechos, no objeta mentiras o falsas acusaciones en tu contra, etc., tienes el derecho a hablar por ti misma/o, ya sea de inmediato o después. ¡Pero es mejor que hables inmediatamente! Una vez que tu caso ha sido llamado en la corte, estarás sentada al lado de tu abogado/a. La razón de ello es que, para tener allí una representación apropiada, debes poder comunicarte con él o ella conforme los acontecimientos van ocurriendo. ¡No vaciles en hablar con tu abogado/a durante la audiencia judicial! No vaciles en hablarle aun si esto significa que todo el proceso en la corte debe detenerse hasta que te hayas comunicado con tu abogado/a. No te sientas presionada/o a no ejercer tu crucial derecho a frenar todo mientras hablas con él o ella, aun cuando todo lo que necesites hacer es preguntarle el significado de una u otra acción. Si te das cuenta de que tu abogado/a no está presentando las pruebas que dijo que presentaría, o no está representando tu posición en forma correcta, es absolutamente esencial que le digas: "Necesito hablar con usted por un minuto". Cuando haces esto, él o ella debería dirigirse al juez o la jueza y decir: "Su señoría, quisiera tomar un momento para hablar con mi clienta/e". Esto no es nada inusual. En la corte, todo el tiempo se detienen los procedimientos para que los/as abogados/as y sus clientas/es puedan hablar durante uno o dos minutos. Así que no sientas timidez o bochorno por voltearte a hablar con tu abogado/a tantas veces como sientas que es necesario a lo largo de toda la audiencia judicial sobre tu caso. Recuerda que estás luchando para salvar tu relación con tu hija o hijo. Y tienes el derecho a una representación legal apropiada, exacta y completa. Si tu abogado/a no te responde, o si ignora tu solicitud y actúa como si no te hubiera oído, tú, tú misma/o, tienes el derecho a hablarle directamente al juez o la jueza. Puede ser muy difícil hacer esto en una corte abierta, pero hazlo. "Su señoría, necesito un minuto para hablar con mi abogado/a". Eso funcionará. El juez o la jueza detendrá todo y te dará tiempo para hablar con tu abogado/a. Y es muy probable que también le lance a éste/a una mirada desaprobatoria. Una mirada que dirá: "¿Por qué diablos su clienta/e tuvo que recurrir a mí para lograr que usted le preste atención?" * Sí, tienes el derecho a despedir a tu abogado/a, aun si fue asignado/a por la corte. Si para ti es obvio que tu abogado/a no está preparado/a o dispuesto/a a representar tu lado del caso en forma apropiada, tienes el derecho a despedirlo/a. Por supuesto, antes de hacerlo deberías tener la certeza de que esto es lo que necesitas, ya que ello pospondrá las audiencias judiciales y requerirá que se te asigne un/a nuevo/a abogado/a. Sin embargo, si tu abogado/a se ha negado a reunirse contigo, si no se ha preparado, si es hostil hacia el caso o si por cualquier otra razón sientes que te va a fallar en la corte, el despido podría ser lo mejor que hagas para proteger tus derechos. Si vas a despedir a tu abogado/a, es buena idea que le escribas una breve declaración, de un párrafo, informándole que le has despedido. Envíasela por fax y lleva contigo a la corte una copia de la carta. Cuando vayas al tribunal y tu caso haya sido llamado, debes estar preparada/o para hablar con el juez o la jueza y entregarle esa copia. No sientas bochorno o timidez por hacer también esto. Es algo común. Numerosas/os clientas/es despiden a sus abogados/as. Muchas audiencias judiciales de todo tipo son postergadas a otra fecha para que las/os clientas/es tengan tiempo de encontrar alguien más que les represente o se les asigne un/a nuevo/a abogado/a. Muchos/as abogados/as han pasado por la experiencia de ser despedidos/as. Saben cómo manejar estas situaciones. Tu abogado/a no sufrirá un infarto cuando en una corte abierta anuncies su despido. Esto tampoco le asombrará al juez o la jueza. Todos han pasado antes por lo mismo. Entonces, habla y ejerce tus derechos. Mereces una representación legal apropiada, especialmente cuando se trata de salvar la relación con tu hija o hijo.
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